TENSEGRIDAD Y REFLEJO MIOTÁTICO EN LAS CADENAS MIOFASCIALES​

TENSEGRIDAD Y REFLEJO MIOTÁTICO EN LAS CADENAS MIOFASCIALES

Históricamente, la ciencia ha examinado el movimiento humano a través de unas lentes reduccionistas. Con ellas, solo se observaba el movimiento desglosado y de forma aislada. Sin embargo, el cuerpo humano no funciona de forma aislada, sino que cada parte del organismo es interdependiente de otras, funcionando conjuntamente.

Una idea que emerge del conocimiento actual es el hecho de que un análisis más holístico podría ayudar a entender mejor el cuerpo humano. De esta forma, es el funcionamiento del organismo al completo el que determina como se va a comportar cada parte individual. Esto se basa en la teoría de la tensegridad o biotensegridad, que defiende que el cuerpo humano está conformado por elementos rígidos que responden a estímulos de compresión y por elementos flexibles que responden a la tracción. Los elementos rígidos son los huesos mientras que el tejido conjuntivo y muscular constituye los elementos flexibles. Es gracias a las propiedades viscoelásticas de las cadenas miofasciales que los huesos se mueven entre ellos (función dinámica), debido a que estas constituyen los elementos flexibles en el modelo tensegrítico. Gracias a la tensegridad, las estructuras musculoesqueléticas mantienen su forma (función estática).

El organismo se encuentra en estado de pre-estrés o pre-tensión para responder a los estímulos del exterior, de forma que, ante una compresión o tracción repentina, el cuerpo se autoestabiliza de forma efectiva.

Todos conocemos como funciona el reflejo miotático y sabemos que, ante un estiramiento repentino, nuestra musculatura se contraerá para evitar un estiramiento excesivo. Para una mejor comprensión, la mayoría de las veces se nos pone el ejemplo del gato que se nos apoya en el brazo mientras sujetamos la taza de café: Para evitar que el gato nos tire la taza, contraemos el bíceps y el café se salva (¡Los gatos siempre en su línea!). Pues bien, dicho reflejo no se puede ver como algo aislado que sucede en un único músculo, sino que es toda la cadena funcional la que debe activarse para evitar desestabilizarse.

ANALICEMOS ESTE VÍDEO:

En este vídeo, el primer resbalón del individuo hace que la cadena de flexión de la pierna izquierda y la cadena de extensión de la derecha se estiren repentinamente. También la cadena de extensión de tronco y la de lateroflexión derecha se estiran cuando realiza la lateroflexión izquierda. Para evitar caerse, el reflejo miotático de esta persona, debería hacer que la cadena de extensión de la pierna derecha y el tronco se activara, al mismo tiempo que la de flexión de la pierna izquierda también se activa.

Como el terreno es resbaladizo, al hombre no le queda más remedio que tocar el suelo con la mano para tener otro apoyo y ayudar a las cadenas funcionales a tener más efectividad a la hora de estabilizar las estructuras.

Como podemos ver, el cuerpo funciona a través de sinergias. El reflejo miotático solo funciona si trabaja de forma conjunta con el resto de estructuras a través de la activación de las diferentes Cadenas Miofasciales.

 

Bibliografía:

1.Dischiavi S, Wright A, Hegedus E, Bleakley C. Biotensegrity and myofascial chains: A global approach to an integrated kinetic chain. Medical hypotheses. 2018;110:90-6.

 2. Pilat A. Terapias  miofasciales: Inducción miofascial: McGraw-Hill Interamericana de España; 2003.

Alejandro-Estepa fisiodocent

Alejandro Estepa

Experto en reeducación postural global (RPG). Con formación en terapia manual y miofascial, colabora como docente en el Master de fisioterapia neuromusculoesquelética de la Universidad de Jaén.

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